jueves, 15 de mayo de 2008

MI PANADERO NO ES MI AMO


Cuando voy a comprar pan siempre tengo una discreta cola que guardar. Mi panadero ya cuida de que no sea demasiado larga, como para que me haga desistir de esperar, o demasiado corta, como para producir esa sensación de aprensión de soledad desangelada que se siente cuando entras en un local público vacío, en el que has de aguardar hasta que aparezca alguien detrás de la barra del mostrador.

El pan, por supuesto, está siempre en su punto, y las únicas sorpresas que encuentro son las que de cuando en cuando me proporciona mi panadero, que se esmera en encontrar nuevas formas, texturas y sabores para su producto. Sabe que es un profesional que conoce su trabajo. Sabe que ha de ser así, porque no tiene otra manera de conseguir que siga yendo a buscarlo una y otra vez. Sabe que no es mi amo. Tampoco se preocupa de juzgar mi capacidad humana, ni me considera tonto o listo, o pierde el tiempo despreciándome porque no sé tanto de harina como él. Y mucho menos se mete con lo que conviene a mi salud, y jamás me molesta opinando sobre la cantidad de miga o corteza que tengo que comer al día para deponer conforme a conveniencia. Se limita a estar a mi disposición por si tengo alguna duda que consultarle. Entonces me escucha solícito y me satisface a la mayor brevedad. No es servil. Es profesional. Carece de derechos sobre mí, pero se sabe competente y sabe que volveré. No cambiaría esa sensación por nada: ¡Sabe que es!

Mi panadero, educado en la verdad de su competencia y conocedor del mérito, jamás aceptaría una ley que me obligara a comprar en su panadería sea cual sea mi voluntad o la calidad de su servicio. Sabe que eso le haría daño. Cómo mínimo le impediría saber si fabrica buen pan. Podría hacer el mejor -o el peor- pan del mundo y daría igual. Yo tendría que someterme igualmente a sus ritmos, horarios y calidades. Seguramente su propia desmotivación acabaría en autodesprecio, y de ahí al desprecio ajeno no media ni un paso. De ahí a comenzar a intervenir en la vida del cliente prisionero sólo hay un paso. A fin de cuentas, el único estímulo que puede quedar es averiguar hasta que punto, éste será capaz de tragarse el bodrio preparado. Es una escalera hacia abajo. Nunca se sabe cuánto se puede descender antes de que todo reviente.

Mire donde mire, ningún profesional de ningún oficio es mi amo. Ni siquiera el médico, al cual confío mi cuerpo, mi salud y mi vida, manda sobre mí. Ni siquiera él me desprecia cuando a él me confío, a pesar de ser tan grande mi ignorancia en asunto tan crucial, y tan determinante su sabiduría. Se limita a informarme y dejarme la decisión. Siempre desde el respeto. No me impone nada. No me obliga a salvar mi vida contra mi voluntad. Sólo me recomienda y yo decido. Casi siempre hago lo que me recomiendan los profesionales, y casi siempre les quedo agradecido. Si fallan responden. Tanto más rápido cuanto mejores son. A veces no sigo sus consejos y a veces fallo, y entonces, en lugar de ensañarse con mi petulancia, me aconsejan de nuevo, respetuosos, siempre que los reclame, claro. Si no, jamás vienen a decirme que ya me lo habían advertido.

Dije que ningún profesional es mi amo, pero hay una excepción. Se llaman a sí mismos políticos. Y aunque se llenan la boca de la palabra servicio, en realidad deciden sobre nuestras vidas como ni siquiera a nuestros padres les hubiéramos permitido. Teóricamente son gestores de la cosa pública, pero invariablemente, en la práctica, se dedican a hacer leyes, sobre los asuntos más variados sin que se las hayas pedido y sin someterlas a tu aprobación. Sin otra causa racional que sus manías personales. Luego miran cómo te comes el bollo e inventan fórceps para obligarte a tragarlo si te resistes. Nunca te preguntan nada, y si lo hacen es sobre lo que les interesa y con preguntas manipuladas que te obligan a escoger entre lo que desean o lo indeseable. Te escuchan poco y con impaciencia, y te responden, si lo hacen, tan tarde que ya es tarde. Disponen, también, de una encomiable capacidad de descubrir lo que no te importa e ignorar lo que te preocupa. Coetáneos de los sacerdotes, como a ellos les encanta el oropel, y son los dos oficios más viejos del mundo, a pesar de que muchos creen que hay otro más antiguo. Parece ser que no podemos vivir sin ellos. Por eso, en muchas ocasiones, a lo largo de los tiempos, muchos ciudadanos han tomado cartas en el asunto para intentar civilizarlos, y poco a poco lo han ido logrando. Ahora un partido que se llama Ciudadanos viene diciendo que quiere darle una nueva vuelta a la tuerca. Lo que sucede es que los viejos hábitos son muy poderosos, y mucho ciudadano, bien intencionado, es víctima de la historia. Todos sabemos que un ejército funciona. Que el control desde arriba funciona, que un jardín es posible siempre que exista un buen jardinero, pero también que la naturaleza es más sabia, y consigue mejores paisajes por sus propias espontáneas fuerzas, y además son para siempre y sostenibles, aunque vayan cambiando. La naturaleza, aunque parezca increíble, es incluso anterior a los políticos. Y la naturaleza funciona de abajo arriba. Justamente al revés que éstos.

Tampoco es que los ciudadanos queramos ser totalmente naturales. Nos gusta la calefacción en invierno y también nos gustan los jardines, pero para hacer las cosas de arriba abajo nos sobran los partidos.

A los que en C’s quieran ejercer la política, yo les pediría que imiten a mi panadero y no quieran más derechos que él. Quizás así puedan tastar su orgullo como yo gusto su pan. Quizás entonces ya no necesiten privilegios, ni estúpidas vanidades, ni suplantar la voluntad de los que dicen servir, porque todo eso palidece ante el impagable sabor del reconocimiento sincero. Lo demás tiene precio.

Juan José Ibáñez

C’s de Sant Cugat

Endavant ciutadans!

P.D.: El texto anterior lo escribí el 1 de abril del 2007, y lamentablemente no ha perdido ni un ápice de actualidad. Entonces pretendía llamar la atención sobre los viejos hábitos, tan imperceptiblemente tenaces en su voluntad de perpetuarse. Ya dije que si C’s quiere llegar a la Sociedad ha de ser con un producto político nuevo, porque para vender uno viejo carece de medios, pero sobre todo carece de sentido. Para más de lo mismo, nos sobran los partidos. El producto nuevo surge espontáneamente del propio impulso cívico que hizo nacer Ciudadanos, y que alguien, ya en el primer Congreso, bautizó como ciudadanismo: la voluntad de escuchar y servir realmente al ciudadano. Surge del cansancio de unas personas que sistemáticamente venían siendo silenciadas y ninguneadas por los órganos del poder, legítimamente constituidos, desde luego, pero desde las limitadas condiciones de la mal llamada “democracia de representación” que soportamos. Y no son pocos los individuos que son sometidos a las maniobras de ingeniería social que se pergeñan desde el poder, sino que a veces constituyen incluso amplias mayorías, a las cuales se silencia y manipula con la eterna excusa de la “imposibilidad material” de atenderlas a todas:

-Hago lo que "quiero" –razona el político- porque "soy representativo", luego mis representados quieren lo que quiero, que para eso me han votado y no les doy más opciones, no vayan a querer otra cosa. Con lo que acaban queriendo justo lo que he dicho que quiero. -Y así, nos "representan" sin más trámites, es decir, nos suplantan, o sea: producto viejo.

-¿Cómo aunar la voluntad de un millón de personas? –Arguyen- Si preguntáramos todo lo que hemos de hacer (hiperdemocracia) nunca haríamos nada. –Pero olvidan interesadamente que la informática puede sintetizar en tiempo real millones de voluntades, y que no es preciso que pregunten nada si no quieren, porque bastaría conque ofrecieran la posibilidad de que el ciudadano que quiera hablar, sobre lo que sea, tenga el medio de hacerlo. Su eco determinará la voluntad ciudadana, y el profesional –el político- podrá también orientar esa voluntad de modo principal, desde su privilegiada posición, con su argumentación fundamentada, y con la variable implacable del coste del servicio que acaba con todo populismo y demagogia como sucede en la vida real. El cliente pide, el profesional informa, el cliente valora y decide, y finalmente el profesional ejecuta el pedido y asume responsabilidades. Eso le hará fabricar buen pan, y aspirar a satisfacciones, económicas y morales, ahora insospechadas. Eso alumbrará una nueva Sociedad. El producto nuevo está ahí, esperando al Partido audaz que se atreva venderlo.

lunes, 12 de mayo de 2008

CHOQUE DE TRENES


A estas alturas, salvo los más de mil afiliados de los llamados pasivos que han recibido diversos comunicados de la Ejecutiva y el Consejo General sin saber de que iba el asunto, todo el mundo en el Partido conoce ya la situación en C’s: tenemos ya la famosa polarización (al final podremos utilizarla para echarle la culpa del desastre) entre las posiciones del CE+CG y la encabezada por los diputados José Domingo y Antonio Robles. Hay mucho más, pero el protagonismo ya ha sido acaparado. Resulta muy cómodo procesar en binario, como las computadoras: Si/No. Blanco/negro. Y fuera los grises y demás colores. En este mismo blog (Consejo General y Manifiesto por un Congreso) ya manifesté mi opinión, denunciando mucho de lo que cada vez es más evidente. En los foros se ha argumentado profusamente en ambas direcciones, pero en mi opinión, cada uno desde su trinchera, con pocas ganas de entender al que discrepa. La base de cada postura es probablemente, para los que están en contra, el nefasto recuerdo del II Congreso y la sangría que significó para el Partido, así que no se hable más: NO y NO. Para los que estamos a favor de un Congreso Extraordinario (CEx), lo es la sincera creencia de que la línea de la Ejecutiva ha fracasado –lo dice la realidad- y algo debe cambiar radicalmente en C’s si no queremos entonar el canto del cisne en las próximas autonómicas. Ambas posiciones tienen poderosos motivos, y no ganamos nada con echárnoslos a la cara si la tenemos detrás de un paraguas de intransigencia. Es preciso escuchar con disposición de encontrar lo que nos es común: el interés del Partido.

Del lado oficialista se critican, no sin razón, ciertos aspectos formales en la presentación del manifiesto, pero se elude discutir la cuestión de fondo. Por ejemplo cuando se acusa de irresponsabilidad a los dos diputados citados pero no se argumenta el por qué lo son, eludiendo así el debate y perdiendo una excelente ocasión de exponer sus razones, lo que da pie a pensar que en el fondo, en lugar de argumentos se tienen solamente posiciones emocionales e instintivas. Se agita el fantasma del II Congreso o se da rodeos. No hay más.

Del lado del manifiesto se acusa a la Ejecutiva de obstruir lo que en definitiva no es sino el ejercicio de un derecho de los afiliados, el que se refleja en el artículo 4.3.2, que permite a un tercio de ellos exigir un CEx. Se argumenta que el momento es adecuado para, sin prisas, con el horizonte despejado de compromisos electorales, debatir sobre los puntos que se exponen en el manifiesto y seguir vertebrando el Partido.

Creo que la Ejecutiva y el CG han reaccionado con precipitación prácticamente desde que José Domingo propuso un CEx, forzando una votación cuando la propuesta ya había sido retirada (entre otras cosas porque no estaba en el orden del día), pero el error fundamental es cuando se responde oficialmente a un documento que no se ha recibido oficialmente -según sus propias palabras- y que no anexan, junto con sus argumentos, en el informe que pasan a los afiliados, tomando partido y utilizando los recursos comunes en la exclusiva defensa de su posición, desinformando al afiliado y obstruyendo los derechos de los afiliados que respaldan el manifiesto, y que también tienen la obligación de defender, los compartan o no. Si no hubieran enviado comunicados, nadie les podría exigir la difusión del manifiesto, pero al hacerlo, dejan de actuar como representantes de todos, que es lo que les da derecho a disponer de los recursos de C’s en bien del Partido, para utilizarlos contra una parte de la militancia rompiendo así la equidad. De todas maneras, la discusión de este punto no es el objeto de este artículo, que en última instancia sería la Comisión de Garantías, veladora de los derechos de los afiliados, quien tendría que dilucidar, sino acercar posiciones y tender puentes.

Me gustaría recordar a los órganos directivos que lo son de todos, y que no deben hacer sus cálculos desde una posición de fuerza (ganamos o no) sino de lo que es bueno o malo para el Partido (sumamos o no). ¡Estamos en el mismo barco y cada afiliado cuenta! Cada victoria de una parte es una derrota de otra parte de C’s. Y el Partido siempre pierde. Es preciso actuar con generosidad, y sobre todo, no decidir antes de tiempo ni convertirse en muro que se desgasta inevitablemente mientras detiene el impulso, equivocado o no, de una parte de la militancia. Un buen negociador nunca dice NO. Ello certifica su fracaso. Siempre deja una puerta abierta, y deja que el NO se imponga por si solo, por la propia debilidad del SI. En todo caso el NO es el último recurso, agotados todos los demás. Pero aquí se usó como la primera opción. Por otra parte, un buen negociador siempre está dispuesto a ceder algo -nadie tiene nunca toda la razón-. De lo contrario sabrá que habrá vencido pero no convencido, y las victorias a veces se acaban pagando más caras que las derrotas.

Si me permitís, creo que todavía es posible reconducir la situación sin daño para nadie. Aunque la situación se haya bipolarizado, la realidad es que desde Sant Cugat ya presenté una propuesta mucho más respetuosa con todas las posiciones y que quizás tuvo mucho que ver con el alto apoyo que la Agrupación dio al CEx (más del 90%). Ya la he comentado en este blog pero la vuelvo a repetir: ante la insatisfacción que me produjo el Plan Estratégico de la Ejecutiva, decidí impulsar mi solicitud de que se abriera un período para que la gente que crea que tiene algo que aportar en la supuesta reorientación del Partido, pudiera decir lo que quisiera, en el convencimiento de que sólo los que están seguros de la bondad de su propuesta están dispuestos a trabajar por ella y jugarse su tiempo, su dinero, su esfuerzo y su prestigio. Los buñuelos se desinflan solos. No hay que gastar energías pinchándolos. Tras un par de meses, en que los interesados podrían presentar sus proyectos o propuestas a las diversas agrupaciones -lo que movilizaría el Partido en el buen sentido, fomentando la participación- si quedara algo en el cesto que mereciera un CEx porque fuera preciso retocar algún aspecto estatutario o incluir alguna persona o crear algún órgano con sus atribuciones, estaría justificado un CEx totalmente constructivo e ilusionante que relanzase C’s.

Como no me quedó otra salida para que algo se moviera –o esto o el silencio- no tuve otra opción que subirme al tren del manifiesto, con toda la determinación, pero sin perder la esperanza de poderlo reconducir hacia una postura conciliadora. La resistencia de la Ejecutiva a escuchar -o la sensación que tengo de ella- así como la prisa por bloquear decisiones que merecían largo debate me hacen creer que estoy en el lado más adecuado para ayudar a que se moderen y relativicen las posiciones. A fin de cuentas, la otra parte cuenta con el poder y los medios, que ha demostrado usar. Esa posición de fuerza suele ser mala consejera.

Los Congresos no son por sí mismos ni buenos ni malos. Nuestro primer Congreso fue un desastre organizativo pero todos salimos felices y lanzados. El segundo estuvo bien organizado pero acabó en un gran daño para el Partido. El mal ya estaba incubado en la intolerancia y falta de generosidad con que se manifestaron las partes. Una ganó de calle y la otra perdió, pero el Partido, sin embargo, sufrió un gran quebranto. Dentro de C’s es preciso desterrar la voluntad de vencer y sustituirla por la de convencer y dejarse convencer. Todo lo demás nos debilita y destruye. Esa actitud ha sido nuestro gran error común.

Imaginemos por un momento que la Ejecutiva ofrece una tregua y llama a los dos diputados “díscolos” con la siguiente oferta: -¿Queréis un CEx? Entonces habéis asumido una gran responsabilidad. Congelad vuestra iniciativa de recoger firmas para un CEx y abramos un paréntesis para que expongáis vuestros motivos de modo razonado al mismo tiempo que dejamos hablar a quien crea que tiene algo que decir. Tras el debate de propuestas ya veremos si procede, o no, un CEx. Quizás hasta sería posible incluir todas las iniciativas interesantes en lo que sería ya el Proyecto del Partido, no sólo el de la Ejecutiva.

Hay situaciones en las que seguir adelante obstinadamente, sin la menor concesión a lo que no sea el punto de vista propio, es tan inteligente como dos trenes lanzados en sentido contrario por la misma vía esperando que el otro se aparte. Por pequeño que pueda ser un tren, o grande el otro, ninguno saldrá indemne del choque. Alguien debería hacer algo.

Juan José Ibáñez

C’s de Sant Cugat

Endavant ciutadans!

P.D. Hoy no hay posdata.

jueves, 8 de mayo de 2008

PLATAJUNTA De Pequeños Partidos


Hoy hablaré de una nueva propuesta, pasado ya un cierto tiempo desde la anterior: la Iniciativa 5x1, que podría cambiar radicalmente la forma actual de hacer política por el simple hecho de introducir el voto económico anual. Sin embargo, esta vez no será mía, sino de un compañero de Galicia de quien la he recibido por vía interpuesta y con permiso de difusión. Leyéndola se me enciende la chispa de la percepción de algo valioso: -¡Esto es bueno!, -me digo. -¡Esto es producto nuevo! Y me alegra que haya gente en C’s que esté por la labor y que piense desde otras coordenadas que las habituales.

El texto, de Francisco José Martínez Palacián, y titulado “Documento Marco” fue pasado hace meses a la Ejecutiva con el mismo éxito que obtuvieron mis propuestas: ni siquiera un acuse de recibo. Y es que esto de que sólo importen las personas en plural, pero jamás en singular, es muy “teopolítico”. De su correo, en el que acompaña el documento, extraigo el mejor resumen: (Las negritas son mías. El documento completo lo colgaré en un comentario.)

-Teóricamente la ejecutiva está orientada a una mayor presencia en los medios de comunicación. Creo que no han entendido que vivimos en el contexto de la desintegración de un sistema monetario y financiero. Nadie les va a regalar nada. Es necesario negociar desde posiciones de fuerza.

-Pienso que podríamos establecer una coordinadora con otros partidos políticos minoritarios, para forzar así nuestro acceso a los medios de titularidad pública. De lo que se trata es de poder realizar debates en los medios públicos de difusión, entre representantes de partidos políticos minoritarios.

Nuestro compañero hace un análisis, en algún momento difícil de seguir, sobre la manipulación mediática de las noticias, su banalización, a través básicamente de la TV, que marca el ritmo de todos los demás medios, pero admitiendo que sin ella, actualmente es imposible vender un producto político, lo que nos obliga a entrar en el juego para existir. Al final su propuesta se concreta, como ya se ha avanzado, en la necesidad de establecer una Coordinadora o Platajunta (por analogía con la platajunta de la Transición) de pequeños partidos para forzar nuestra intrusión en los medios de comunicación, especialmente la TV, sin los cuales no existiremos.

Algunos extractos, ya del documento, son los siguientes:

-Un medio de masas, nunca presentará, a no ser que se le presione, un “producto político” poco conocido. No es rentable. Debemos convencerles acerca de nuestra rentabilidad.

Si tal como nos incitan los medios corporativos, nos limitamos a simular actividad racional, no sabremos nunca el por qué de ciertas cosas ni la verdadera dimensión de muchas otras.

Esto no nos permite mantener un vínculo comunicativo permanente con la generalidad de la población, carecemos de una cuota de share mínimamente aceptable.

Para resumir, nuestra débil posición intrínseca deriva de lo siguiente: nuestro mensaje es racionalista en un contexto en el que prima la irracionalidad.

[Nuestro compañero propone no limitarnos sólo a actividad racional, supongo que se refiere a todo tipo de debates (racionales o no), sino a buscar también actividades “emocionales”, como por ejemplo, lo fue, en su día, el desnudo de Rivera de la primera campaña, porque debemos llegar, y todos los medios legales son válidos para ese objetivo. Tenemos muchas cabezas en C’s y con muchas formas de pensar, sólo hay que darles la posibilidad de proyectarse. Luego las ideas se depredarán solas y lo mejor sobrevivirá.]

Se hace imposible el gobierno sin un plan y un conjunto de medios para la comunicación política, de la misma manera que a día de hoy es inconcebible el diseño de un plan de comunicación sin medios para la comunicación. Definir nuestro propio escenario para la comunicación es una tarea que nos marcamos y que está más allá del análisis de la lógica comunicativa del poder y de su rechazo. Nuestros reductos en la red (una red extensa y tupida, pero una red invisible para la mayoría) hacen posible la supervivencia a pesar y por encima de los medios corporativos, pero son insuficientes para una proyección de mas calado.

El peso relativo de la TV es impresionante y, con independencia de las tiradas o las audiencias de otros tipos de medios, su formato es hegemónico e indiscutible. Esto debemos tenerlo muy en cuenta, toda estrategia política debe ser en el fondo, a partir de ahora, una estrategia de acceso a la televisión, todo lo que se insista en este punto es poco. Francamente espero y deseo, que vosotros, mis compañeros, entendáis que a partir de ahora, estrategia política es estrategia de acceso a la televisión, nos guste o no.

Buscar la integración jugando ”más fuerte que nadie”. Hiperagresividad de la imagen que no del mensaje.

[Personalmente no veo la razón de renunciar a un mensaje también impactante. El objeto de la imagen es atraer la atención sobre una idea fuerza y diferenciadora, que es la que dará la credibilidad de la marca. Pero esta idea también ha de llegar por si misma, y sobre todo sostenerse tras el impacto visual de la imagen. De este segundo aspecto, por ejemplo, carecía el desnudo de Rivera, pero sí que lo tenía el mensaje: “-Sólo nos importan las personas”, componiendo el poderoso efecto conjunto que ayudó notablemente a ponernos en el mapa político. Desde entonces hemos carecido de imagen (destrozada por nuestras reyertas) y mensaje, diluido o robado por la competencia.]

Propongo la creación de una coordinadora de partidos políticos minoritarios, con la finalidad de aumentar nuestro acceso a los medios de masas:

Y acaba:

A partir de aquí, ahora os toca a vosotros, queridos compañeros, seguir desarrollando.

En un primer momento no acabo de verlo: -¿Una platajunta de pequeños partidos? ¡Partidos, todos ellos, tan dispares en sus objetivos! La imagen de una jaula de grillos me viene a la cabeza inmediatamente. Sin embargo la idea es diferente. A nadie se le ha ocurrido hasta ahora, e históricamente siempre los pequeños se han aliado para enfrentarse a los grandes, encontrando en ello su única posibilidad de imponerse, así que aceptando su reto de que ahora nos toca a nosotros, me pongo a pensar: -¿Qué intereses comunes podrían unir a los pequeños partidos? Quizás algún punto programático podría coincidir entre algunos de ellos, pero una coordinadora de todos ellos necesita una argamasa común para mantenerse unida. Algo que interese a todos los pequeños partidos sin excepción. ¡Y rápidamente aparece la respuesta! Lo que todos los partidos pequeños tienen en común es el ninguneo de los grandes, y la escandalosa falta de igualdad de oportunidades a que los someten cuando concurren a las elecciones. Los ciudadanos ajenos a la política no se dan cuenta, pero basta militar en un pequeño partido, como C’s, y pasar por una elecciones para indignarse del ventajismo de los grandes partidos. Ellos no sólo copan los medios de comunicación y las mejores vallas y posiciones publicitarias, sino que no contentos con esa ventaja inmoral silencian (tal es su miedo) en los medios que ayudan a financiar con dinero público y en los que tienen otro tipo de influencias, toda publicidad de los pequeños partidos en la medida que les es posible. Es algo así como si el Real Madrid y el Barcelona comenzaran la liga con 20 puntos de ventaja en aras de su historial y del número de sus aficionados, y además, trataran de que los equipos más débiles dejaran de jugar el máximo número de partidos posibles para disminuir la probabilidad de que arañen algún punto. ¿Qué le parecería a los espectadores una liga así? ¿No sería terriblemente aburrida, de bajísimo nivel técnico y quedaría reducida a la bipolarización entre los dos equipos citados? ¿Iría gente a los campos o se abstendría? Sólo faltaría que las entradas te las cobraran en cuenta, obligatoriamente. Vayas o no vayas al partido para que el símil sea perfecto.

¿Tiene todo este despropósito alguna justificación moral? Los grandes partidos arguyen que si se diera igualdad de oportunidades a los pequeños partidos el país sería ingobernable. (Ahora sí dicen ingobernable, en lugar de in-representable.) Yo sólo digo que sólo se destruiría la forma actual de gobernar, y nada más. Pero aun suponiendo que lo que dicen fuera cierto, habría que justificar que el fin (la gobernabilidad) justifica el injusto medio (la desigualdad de oportunidades). Les invito a desmontar esa falacia. Es demasiado para este artículo, pero soluciones “haylas”, como las meigas, y la coordinadora mencionada podría hacer mucho ruido mediático con ellas, y C’s podría ser su impulsor y principal beneficiario.

Otro matiz a estudiar sería establecer si al ciudadano le favorece, o no, la máxima competencia de ideas políticas. Esta cuestión es más fácil de despejar. Lo normal es que la competencia favorezca al consumidor y aprieta los tornillos al productor, que sin ella se apoltrona y pierde en calidad, servicios y eficiencia (¿les suena?). De modo que probablemente, la postura actual no sólo perjudique a los pequeños partidos, sino también al conjunto de los ciudadanos. ¿Adivinan ustedes a quiénes beneficia entonces?... ¡Lo han acertado! ¡Al Barça y al Madrid! No al fútbol ni a los aficionados. ¡Vaya liga corrupta y aburrida!

Y el resto lo dejo para la futura platajunta. La pista ya está servida, pero no me resulta difícil imaginar las inmensas posibilidades de un organismo de este tipo, que C’s podría promover y conseguir una alta cuota mediática mientras van minando el monopolio de los grandes partidos al poner en evidencia sus abusos e incongruencias. Seguro que sería una fuente de noticias continua e inagotable mientras el sistema permanezca.

Juan José Ibáñez

C’s de Sant Cugat

Endavant ciutadans!

P.D. Desde diversas fuentes me han criticado que hable, en este medio accesible al público, de cuestiones internas del Partido C’s. -¡Los trapos sucios se lavan en casa! –Me dicen. Este tópico, como todos los tópicos, peca de maximalismo. ¿Por qué es siempre cierto y nunca falso? No creo que hasta ahora haya perjudicado al Partido, sino todo lo contrario, con lo dicho aquí. Mi postura es un acto consciente y calculado constructivamente. Pretendo hacer lo que ningún partido hace: debatir con transparencia. Es algo que encanta a los que no tienen nada de que avergonzarse, y forma parte de mi producto nuevo. Señores… ¡Pasen y vean! ¡Yo vendo un producto llamado C’s!

Un cierto silencio estratégico puede ser razonable durante la preparación de cualquier iniciativa o la discusión de cualquier problema, pero sólo será moralmente justificable si su destino es la luz; no la ocultación de técnicas o maniobras espurias o inmorales, tan frecuentes en política y que nadan tan cómodamente en las aguas del secretismo. Como siempre todo será cuestión de medida. De otra parte, no escribo sólo para los afiliados de C’s, sino para todo el mundo, gente de otros partidos o no, a las cuales quiero enseñarles lo que C’s podría ser. Es muy reconfortante oír a un nacionalista decirme que si tal o cual iniciativa la promocionase C’s él se daría de alta en el Partido. ¿O es que creen que la iniciativa del voto económico no interesaría a cualquier afiliado de cualquier partido? Mi objetivo es construir una sociedad mejor, simplemente. Y creo que eso pasa por dejar que la gente hable. Quien tapa bocas, en el fondo, sólo quiere imponer su palabra. Pero a cada paso que doy encuentro todas las barreras de los previsores defensores del Sistema. Sea éste cual sea. El Sistema, desde luego, tiene que defenderse –no soy ningún irresponsable- pero a todo aquél que le asiste la razón, o busca lo mejor, le encanta manifestarla. El problema surge cuando el Sistema se acomoda y pasa de servir a hacerse servir. Esta enfermedad se manifiesta en muchos grados y nunca se está a salvo de ella. Yo creo que C’s la padece. No hay más que ver la que se ha montado por no querer abrir una consulta en la web. Claro que también podría equivocarme, pero a quien me lo hiciera evidente le quedaría agradecido, y nunca trataría de rehuir argumentos recurriendo sistemáticamente a formalismos, faltando al respeto o por cualquier otro medio de distracción. Quien así maniobra sólo es un guerrillero de la palabra. Defiende la suya y no busca la mejor o la verdad. No negocia. Sólo vence o es vencido. ¡Qué lástima!

jueves, 1 de mayo de 2008

MANIFIESTO POR UN CONGRESO

El pasado martes 29-04-08, los diputados José Domingo y Antonio Robles encabezaron una iniciativa de una parte de la militancia de C’s que solicita un Congreso Extraordinario constructivo y de proyectos, aunque existen otras sensibilidades y voluntades. La respuesta de la Ejecutiva incluso se ha adelantado con un comunicado previo a la lectura del manifiesto en el que los tachan de irresponsables. (Mejor los leen y se hacen su opinión.) Volvemos a ser noticia –mala noticia- por disensiones o enfrentamientos. Si me han seguido, conocerán que vengo abogando por la apertura de una convocatoria de proyectos funcionales, no organigramas, que extraiga lo mejor de este partido, y si después existe motivo, convocar un Congreso constructivo que refuerce el Partido y renueve la confianza en los órganos directivos. Aunque lo que hay no es exactamente lo antedicho, mi firma apoyará el manifiesto, y la solicito a todos los afiliados, porque pienso que algo debe cambiar profundamente en este partido si no queremos desaparecer en las próximas autonómicas. Ello no obstante, haré lo que pueda por reconducir lo que ahora es un enfrentamiento hacia el entendimiento, y por esa razón, no puedo dejar de denunciar lo que considero errores cometidos:

1.- La iniciativa ha partido de las bases (al margen de que JD solicitara un Congreso en el CG) y debería haber sido capitaneada por gente de las bases sin más significado. De este modo la prensa no podría hablar de enfrentamiento entre nuestros diputados. Además, es de novatos mover, y arriesgar, las fichas pesadas en las primeras jugadas. Puede parecer que se empieza fuerte con ellas, pero sólo es un espejismo. Hemos conseguido enfrentar diputados, radicalizar posturas y salir de nuevo en la prensa porque la noticia nos perjudica. (No hablaron ni de nuestro aplastante fracaso electoral porque el Sistema consideró que nos perjudicaba más no haciéndolo.) Por otra parte, la Ejecutiva nunca hubiera reaccionado contra un manifiesto de las bases como ahora lo ha hecho. Las bases son las únicas que pueden deslegitimar al CG y al CE. (Por eso no se atreven, no ya a convocar un Congreso, sino ni a hacer la consulta de opinión en la web o a abrir una simple convocatoria de proyectos.)

2.- El manifiesto se habría de haber hecho público en la sede del Partido. No hacerlo acentúa la sensación de división y cede la sede a la Ejecutiva como si fuera su territorio, cuando ésta es de todos y todos tenemos derecho a usarla para los asuntos del Partido. Presentarlo en la sede hubiera sido una medida más suave y amistosa. Es a la Ejecutiva a quien las bases habrían de presentar la iniciativa en primer lugar, no a la prensa, en la que el actual impacto de enfrentamiento sólo nos hace daño, y molestará a los afiliados indecisos o moderados.

3.- La respuesta de la Ejecutiva, adelantándose incluso al manifiesto, y descalificándolo antes de su lectura y conocimiento es otro error y una ruptura de hostilidades (¡ya estamos!). La reacción me reafirma en la necesidad de cambiar, como mínimo, su manera de enfocar los problemas. Sus justificaciones se apoyan en lo mismo que la iniciativa les discute: -Su representatividad. Dejé escrito que esta ejecutiva que voté, ya no me representa, porque hizo oídos sordos a mis primeras sugerencias de que pusieran sus cargos a disposición del CG y de las bases. Ellos recurren al silencio por respuesta, basado en el “¿quién es usted?, que sólo es uno”, pero yo soy el afiliado, su razón de existir, y pierden su fuerza moral cuando se niegan a tantear el nivel de confianza que merecen de las bases tras el fiasco de las elecciones porque no quieren saberlo para poder argumentar lo que argumentan. No estamos hablando de un hecho intrascendente ni de un capricho. Averiguar su representatividad no les cuesta más que una sencilla encuesta en la web. Simplemente se agarran al “Santa Rita, Rita. Lo que se da no se quita.” Y esto es más de lo mismo. Precisamente lo que algunos queremos cambiar. Si hubieran sido valientes habrían encabezado la iniciativa ellos mismos. Pero en lugar de eso, se dedican a poner diques a la iniciativa de parte de las bases y a cortar puentes forzando la votación en el CG (Rivera) para intentar acabar con el Congreso en la cuna y sin más debate. O respondiendo al manifiesto antes del manifiesto. (Lo mismo me daría en el mismo día. Indica falta de análisis y consideración hacia una parte del Partido.) Estas prisas por salir al paso y bloquear iniciativas, sin más valoraciones, indican precipitación, torpeza e inexperiencia ¿juvenil? ¿Por qué no escuchar y dejar abierta siempre la puerta al diálogo?

4.- La Ejecutiva usa los medios del partido para distribuir su respuesta al manifiesto por correo oficial a todos los afiliados. Lo elegante y equitativo hubiera sido que con su respuesta acompañaran el manifiesto, para que el afiliado pudiera valorar ambos documentos por sí mismo. Lo contrario es desinformación y censura. En aras de la igualdad solicito que se subsane este abuso inmediatamente.

Y ahora sólo queda conseguir las firmas o tender puentes. Ya dije en este mismo blog que la iniciativa de las firmas es en sí misma agresiva, aunque sea estatutaria. Supongamos que sólo se consiguieran 300 o 400. ¿No indica eso un nivel inadmisible de descontento interno por no querer abrir una convocatoria de proyectos? O supongamos, en el caso opuesto, que se obtienen las necesarias. Entonces serán el CE y el CG los que quedarán en una posición muy débil, y totalmente desautorizados. En ambos casos es un desastre para el partido. Y además, en lugar de estar recogiendo iniciativas constructivas estaremos enfrentándonos. ¡Y haciendo el ridículo a los ojos externos! ¡Igual hasta salimos en la prensa asiduamente! Si meditamos un poco, tender puentes no es tan difícil. En primer lugar pediría a los tres diputados que se retiren a un segundo plano. No podemos destruir nuestro escaso capital político en peleas intestinas. Toda solución positiva para el Partido pasa porque los tres estén en un puño desde el punto de vista profesional. ¿Qué significado tenía el comunicado de la Ejecutiva, de hace unos días, en que hacían mención de sus buenas relaciones institucionales. ¿Otra operación de marketing?

Y en segundo lugar, es preciso nombrar interlocutores moderados, capaces y de buena fe, que piensen en primer lugar en los interesas del Partido; y que eviten a toda costa el enfrentamiento entre nuestros diputados. La solución no es difícil. Bastaría con abrir una convocatoria de proyectos y después ya se verá en que quedan las propuestas y griteríos. Les garantizo que al menos habrá uno: el que yo presentaré para que de una vez por todas sean las bases las que decidan lo que han de hacer las cúpulas y no al revés. Un proyecto funcional, no orgánico, para que puedan hablar cuando quieran, y no cada X años. Para que ellas decidan si vamos, o no, por ejemplo, con la UPyD o si conviene, o no, convocar un Congreso. O en otro nivel, si se trasvasa, o no, el Ebro. Si se suspenden los bachilleratos nocturnos. Si se construyen centrales nucleares. Si se construye la MAT. Si se circula a 80 por las rondas. Si queremos elegir la lengua educativa de nuestros hijos, o cualquier otra cosa que concitara el suficiente apoyo social para que los teopolíticos, que de ninguna manera quieren crear ese canal de comunicación, no tengan la menor excusa para evitar obedecer a los que les dan su sentido y a los que falazmente dicen representar: ¡los ciudadanos! Porque lo que falla es el Sistema, que C’s repite como un loro cuando supuestamente queríamos cambiarlo. Los que solicitamos esa convocatoria de proyectos, o los que solicitan un Congreso, nos sentimos (al menos yo me siento), tan desasistidos y ninguneados por la Ejecutiva y el CG como todos los castellanoparlantes concienciados se han sentido ante los sucesivos gobiernos nacionalistas. Ellos también argüían la falacia de su representatividad para ignorarnos.

Juan José Ibáñez

C’s de Sant Cugat

Endavant ciutadans!

P.D. Se me ha hecho saber, discretamente, que mi posición respecto al Congreso extraordinario no concuerda exactamente con la de la corriente Izquierda Liberal en cuyo blog escribo. Las palabras de Antonio Robles cuando me invitó a hacerlo fueron literalmente:” -Cuando escribas en nuestro blog podrás decir lo que quieras.” Ni siquiera se molestó en ponerme la más mínima condición. Sabe que el respeto a todo el mundo es la única exigible y nada más entrar al blog ya se especifica esa condición para todo el que quiera participar. Para mí, la diversidad de ideas es como los afluentes que se acaban sumando en el gran cauce central del río. Cuantos más de ellos secas, o desvías hacia el exterior, más pequeño es el caudal común y más lejanos los objetivos. Escribo desde la más absoluta libertad e independencia. El acierto es otra cosa que a mí no me corresponde determinar. Pero siempre podré recurrir a esa vieja frase, consuelo de todo fracasado bienintencionado: -Yo hice lo que pude. La suerte lo que le dio la gana.

Y para terminar un ruego por favor: estoy cansado de oír que C’s está muerto. De los muertos hasta los enemigos hablan bien o mantienen silencio. C’s, a pesar de nuestros múltiples errores, encierra todo su potencial intacto, porque los defectos del Sistema que supuestamente ataca, y que lo hicieron nacer, siguen ahí. Por eso nos temen y nos quieren muertos. A ver si a fuerza de repetirlo nos lo acabamos creyendo. Y sí: creo que algún día habremos de confluir con UPyD. Lo único que me asusta de ese paso es que no se haga según la voluntad de ambas bases. De haberlas hecho caso, tengo buenas razones para creer que ya habríamos ido juntos a las generales. Me consta que a Rivera se le pidió que hiciera una encuesta, en la web, sobre ese punto, también sin resultado. No debía querer saber la voluntad de sus “representados”. Esas maneras son las que han de cambiar.

jueves, 24 de abril de 2008

NICIATIVA 5×1 o EL VOTO ECONÓMICO

INICIATIVA 5×1 o EL VOTO ECONÓMICO
(
Por una nueva Ley de Financiación de Partidos.)
Inicio con este artículo la presentación de una serie de propuestas que trabajarán todas ellas en la dirección de TRANSFERIR PODER POLÍTICO desde los actuales órganos de gobierno hacia los ciudadanos, porque sólo si los ciudadanos tienen poder podrán orientar la acción política según sus intereses de conjunto. Actuar en esta dirección SÍ ES realmente crear producto nuevo que se venderá solo, una vez que la ciudadanía entienda su significado y trascendencia. (Ése es nuestro trabajo como partido.) Si no, sucede lo que ahora: unas elecciones cada cuatro años, y de nuevo cuatro años de paro cívico para el elector. Mientras tanto los políticos, salvo honrosas excepciones, seguirán anteponiendo sus intereses personales y partidarios a los de sus “representados”.

En realidad no pretendo haber inventado la pólvora. Si nos fijamos un poco veremos que la única cesión efectiva de poder de gobernantes a gobernados: las elecciones cada cierto tiempo, marcan la diferencia entre democracia y dictadura. Obtenerlas costó ríos de sangre y todavía los exigirán donde se quieran implantar. La resistencia del poder a redistribuirse es instintiva e irracional, porque nunca se siente ni se sentirá seguro. Por eso precisamente hay que distribuirlo.

Cualesquiera de las medidas que iré proponiendo implicarán un cambio significativo del Sistema Político actual, lo que de paso, impedirá que puedan ser usurpadas por los partidos clásicos, como ha sucedido con el debate de la Lengua -nuestro único capital político exclusivo en las pasadas autonómicas- porque de aplicarlas, sencillamente se autodestruirían en su actual concepción. Tendrían que reinventarse, adaptarse o morir. C’s, con su ligera estructura puede crecer con nuevas propuestas hacia una manera realmente diferente de hacer política y dejar de funcionar, como hasta ahora, como un aburridísimo calco de los grandes partidos, cuyos vicios repite. Eso convertirá ese defecto -su pequeño tamaño- en virtud, y la dimensión mastodóntica de los grandes partidos en su talón de Aquiles. En el nuevo terreno que C’s debe abonar, los dinosaurios desaparecerán para que una estructura más ágil, ligera y en contacto con la Sociedad ocupe su lugar. ¿O qué es lo que quiere C’s? ¿Qué los partidos grandes le dejen sitio por su cara bonita?

Entremos en materia: en el mundo real, cualquier ciudadano valora un servicio recibido antes de pagar la factura. ¿Por qué no sucede así en la política? Se da la paradoja de que los ciudadanos aceptamos pagar, sin rechistar, por un servicio (la gestión y administración de nuestros asuntos) que no siempre es de nuestro agrado o que incluso, puede haber sido mal ejecutado o con desidia. Por ejemplo el artificial problema del agua, que no es un problema del agua (todavía), sino de su gestión ineficaz y partidaria. Esta falta de espíritu crítico en el retorno de servicios es algo totalmente anormal en la vida real. Sin embargo, de su contribución a las arcas del Estado, la clase política se asigna sueldos y otros beneficios sin someterse siquiera a la aprobación ciudadana; forzándola a una especie de afiliación obligatoria a la clase política en general. Asimismo, son los partidos quienes se asignan el dinero a percibir (su financiación) con el mismo nulo control. Eso sí, sólo los que tienen representación en alguna cámara, porque es en cada una de las cámaras donde se decide el reparto.

Si lo pensamos un minuto, ¿tiene sentido esta situación? ¡Un proveedor que fija sus honorarios a su único criterio y que exige el pago íntegro del importe antes de prestar el servicio! A cambio, el ciudadano puede opinar -sólo opinar- indirectamente, con un voto, una vez cada cuatro años. Si tuviera entre manos un negocio, con un profesional, en el que se interesasen cosas tan importantes para su vida como la educación, la sanidad, la vivienda, las pensiones o la seguridad ¿toleraría ese nivel de control? ¿O simplemente se reiría de la pretensión mientras mira a quien le hace la oferta como si estuviera loco de atar? Sin embargo eso es lo que sucede en política y es lo que consideramos normal porque pensamos que se trata de un trabajo especial. Ésa es la idea mística, en definitiva el prejuicio, en que se basa la Teopolítica. Mientras no veamos esta función como cualquier otra profesión, sujeta a un marco de derechos y deberes, y a un sistema de control específico, seguiremos aceptando cosas que en nuestra vida normal nos sublevarían, porque en la vida real, es el ciudadano el que tiene la última palabra sobre el consumo, y cuando no es así, por la razón que sea, es que estamos frente a un monopolio del que todos sabemos, políticos inclusive, que debemos protegernos mediante leyes específicas o padecer sus abusos.

¿No hay manera de cambiar esta situación y reequilibrarla en beneficio del ciudadano?. La iniciativa 5x1 pretende ser un paso en esa dirección. Sin cambios constitucionales y a un coste irrisorio. Veamos en qué consiste.

En la actualidad, y de manera sencilla, sería posible multiplicar por cinco las ocasiones en las que el ciudadano podría controlar el servicio público recibido e ir incluso más allá: valorar la factura y decidir a quién se la paga. ¿Cómo? Instaurando el VOTO ECONÓMICO.

Imaginemos que cada año, el ciudadano que lo desea pueda asignar a los partidos políticos su cuota de voto. Ésta equivale al coste institucional anual de todos los partidos, dividido por el censo electoral. Es decir, lo que le cuesta a cada votante de derecho (todo incluido, donaciones a parte) la financiación anual de los partidos. Supongamos, por poner una cifra, que son 30 euros por cada voto y año. (Eso nos daría unos 1000 millones de euros por año). La iniciativa 5x1 consiste en que cada ciudadano, si lo desea, asigne la cuota de voto mediante procedimiento telemático (internet y firma digital) o manual (formulario con código de barras, por ejemplo) al partido que prefiera o a “asuntos sociales”. Podría incluso repartir su cuota porcentualmente entre dos o más casillas con total libertad. La operación podría hacerse desde casa, entidades bancarias o edificios institucionales, y a lo largo de todo un mes para más facilidad. De este modo el ciudadano decide si paga, o no, a los políticos (para eso dispone de la opción “asuntos sociales”), y a qué partidos. En la lista deberían estar TODOS LOS PARTIDOS legalmente constituidos, no sólo los que tienen representación. Porque si 50 personas han votado a un partido marginal, lo único legítimo es que esos 50x30= 1500 euros vayan a él, en lugar de a otros partidos mayores. Ésa es la voluntad de esos ciudadanos. Voluntad que se puede y se debe cumplir. ¡Eso es servir!

El ciudadano, obviamente, podría abstenerse y no asignar su cuota. Toda medida moderna debe ser optativa, como tomar o no el tren, aunque tenerlo no se discute. En este caso, la partida de los abstencionistas puede tener dos destinos:

1.- Opción blanda: Se reparte entre los partidos (con y sin representación) según su porcentaje de votos obtenidos en el último escrutinio. Sería ésta una medida mala e injusta. Un paño caliente para incompetentes, y sólo debería ser aplicable, una legislatura máximo, como transición de sistemas. Después la ley del mercado político habría de mandar.

2.- Opción dura y realista: La partida quedaría a disposición de los Presupuestos Generales del Estado para ser destinada a los problemas reales de la gente, que es la única justificación de los impuestos. Esta medida sería un fortísimo acicate para que los políticos lucharan contra la abstención, motivando a participar a los ciudadanos (clientes) con sus servicios, como lo hace cualquier profesional en la vida real. ¡Ya está bien de trato especial! Y no teman que no les paguen. ¡La gente paga los buenos servicios! Sabe que si no, no tendrá después buenos servidores.

Resumiendo, el ciudadano dispondría de cinco formas de control donde antes sólo tenía una: Las cuatro asignaciones de cuota de voto de la legislatura y la misma votación de la que dispone en la actualidad (Elecciones). Cada año y sin necesidad de costosos procesos electorales, podría enviar un mensaje claro y efectivo de su grado de satisfacción ante el trabajo de sus gobernantes. Habría total transparencia en el coste de financiación de los partidos, lo cual redundaría en ahorro y eficacia. Se daría a cada partido, grande o pequeño, con representación o sin ella, el respaldo económico que realmente los ciudadanos desean concederle, y todo ello sin necesidad de cambiar de partido ni de dirigentes. El dinero asignado a cada partido se podría distribuir territorialmente según el número de votos, acabando así con el centralismo económico actual de sus gestoras, base de su estructura piramidal y autoritaria. Los representantes se interesarían por motivar el voto, indagando sobre los intereses y necesidades del ciudadano; y resolviéndolos, ya que de su eficacia dependería su financiación. Se concedería a la ciudadanía una herramienta de poder efectivo sobre sus gobernantes (no serán representantes hasta que no haya un mecanismo de escucha eficiente, y en línea, de la voluntad ciudadana); en definitiva un instrumento real de poder. ¡Producto nuevo!

Finalmente, un sistema de financiación como éste, obraría como reforzador de la democracia: si votar o no votar, es la diferencia entre democracia y dictadura, pagar o no pagar es la diferencia entre eficacia e incompetencia.

Juan José Ibáñez

C’s de Sant Cugat

Endavant ciutadans!

P.D. Si C’s, como dice en su propaganda electoral, quiere regenerar y cambiar la manera de hacer política, debe empezar por funcionar de manera diferente a los demás partidos. Debe practicar en sí mismo el modelo que pretende aplicar a la Sociedad en el caso de que alcanzase el poder. ¿Cuál es esa diferencia actualmente?

Pretender un Congreso extraordinario para cambiar unas personas por otras es absurdo y sólo sangrará y dividirá más el Partido. Lo que hay que cambiar es unas formas de actuar por otras, porque las personas somos necesarias todas. Si se produjera algún cambio de personas, habría de ser porque alguien ha encontrado una manera diferente y más eficaz de hacer política que la Asamblea ha valorado como tal. Entraría en juego la competencia de ideas, no de personas. Es algo esencialmente distinto que convendría saber diferenciar. ¡Quien personaliza se equivoca! Primero PROYECTOS FUNCIONALES (no orgánicos u organigramas). Después, si los hay, Congreso de debate de proyectos. Si ganan los proyectos, ganamos todos. Si gana un equipo, perdemos todos, incluido ese equipo, supuesto ganador.

Y a mis amables comentaristas: -¡Rendirse es la última opción! Y sólo cuando se ha hecho todo lo que uno podía hacer. Lo que hacía necesario a C’s sigue ahí.

miércoles, 16 de abril de 2008

CAMBIAR LA FORMA DE HACER POLÍTICA



Es sabido que quien quiere introducirse en un mercado lo ha de hacer, o bien con un producto clásico envuelto en un envase nuevo y apoyado por una fuerte inversión mediática, o con un producto nuevo que venga a cubrir una necesidad insatisfecha. En este caso la campaña promocional es mínima porque el producto se vende sólo mediante el mejor agente: el boca a boca del cliente satisfecho. No existen más caminos en un mercado libre: o se tienen medios o se tienen ideas.

Salvo por la censura mediática, el mercado político es libre, y es evidente que C’s no sólo no tiene medios, sino que cuenta, como es lógico, con la hostilidad de las fuerzas políticas preexistentes, que lo ven como un rival y competidor. A C’s, por tanto, sólo le queda tener ideas y romper el juego establecido, cuyas reglas, sin abandonar el marco democrático, no puede aceptar a menos que se resigne a ejercer un mero papel de comparsa, y ni aun ese papel le será garantizado. C’s está obligado a ser rompedor y original en sus propuestas políticas, porque de otra manera, ni siquiera está justificado el esfuerzo que supone su existencia. Para más de lo mismo no hacemos falta.

C’s debe, por tanto, fomentar la generación de ideas entre sus bases lo mismo que una empresa que quiera romper el mercado está obligada a cuidar su departamento de I+D, sin lo cual, todo lo demás es secundario. Por otra parte, un partido pequeño como C’s, que nace con la intención de cambiar la forma de hacer política, nace, por definición, con la ambición de alcanzar el poder último, única manera de conseguirlo. O eso, o miente desde el principio en sus promesas, o en el mejor de los casos se engaña a sí mismo.

Cuando C’s decía que iba a solucionar “los problemas reales de la gente”, algunos nos lo tomamos absolutamente en serio. De hecho no parece tan difícil “solucionar los problemas reales de la gente” a un precio de mercado; es lo que hacen cotidianamente el médico, el ingeniero, el electricista y el panadero, por poner algunos ejemplos. Sólo resta estudiar por qué estos profesionales lo consiguen y sin embargo, los políticos andan tan alejados del sentir ciudadano y de sus problemas reales. Un somero análisis nos hace evidentes las diferencias: aquellos profesionales escuchan las necesidades del cliente antes de actuar, y en todo momento, y a su voluntad, éste último controla el coste económico, manda y decide, aunque se deja orientar por el profesional, que es el que está cualificado, y que además asume responsabilidades legales por el resultado de su servicio que también es objeto de garantía. ¡Eso es todo! Así funciona el mercado libre que ha permitido el mayor desarrollo social y material de la Historia.

Si comparamos ahora con la función política vemos que ninguna de esas condiciones se cumple: el político no escucha al ciudadano (ni siquiera existe un sistema eficaz para hacerlo). El político decide lo que se ha de hacer al margen de las necesidades del ciudadano (él decide qué se necesita). El político exige el dinero imperativamente vía impuestos, no garantiza los resultados de su gestión, no se le exige cualificación alguna, y carece de responsabilidades por los resultados de su trabajo. En vista de lo anterior, no es extraño que cualquiera se atreva a ejercer de político. ¿Alguien se sorprende de que la política funcione mal y esté desprestigiada?

Algunos dirán que la Sociedad no es una empresa, y yo afirmo que ése es un prejuicio que C’s debe romper si quiere abrir terrenos nuevos para ocuparlos sin competencia y crecer hasta alcanzar el poder. La Sociedad es una forma de empresa, y los criterios de racionalidad, eficacia, competencia y responsabilidad le son perfectamente aplicables. Todo lo que vaya en la dirección de aumentar la capacidad de los ciudadanos de hacer saber sus necesidades a los políticos; todo lo que aumente la responsabilidad de éstos hacia los primeros, así como la exigencia de su capacitación profesional; y todo lo que transfiera poder decisorio de los políticos a la ciudadanía va en la dirección correcta. (Producto nuevo.) Y todo ese territorio programático está prácticamente virgen y a disposición de C’s. Creo sinceramente que las siguientes medidas empujan en esa dirección. Es con esa intención que las someto a la consideración de la Ejecutiva de C’s y de todos los que formamos el Partido; y aunque su desarrollo no sea objeto de este escrito, que sólo las apunta, es evidente que cuando se empieza a caminar en una dirección nueva, cada paso descubre nuevos horizontes y nuevas posibilidades para un Partido que necesita ideas nuevas.

Juan José Ibáñez

17 de Octubre del 2007





Así comenzaba la presentación de mis 10 propuestas para un programa político diferente antes de las elecciones del 9M. Propuestas que reducidas a 7 (para no abusar) fueron aprobadas por la asamblea de la Agrupación de Sant Cugat y que luego formaron parte de otras muchas, fruto de cientos de horas de trabajo de los afiliados que se fueron por la alcantarilla sin mayor reconocimiento. Una excelente manera de invitarlos a que comprometan su esfuerzo la próxima vez que se les necesite. Desconozco el valor de lo rechazado, aunque algunas cosas pude ver, pero como sigo sinceramente creyendo que en lo fraguado en Sant Cugat se encuentra, realmente, una manera diferente de hacer política, -un producto nuevo-, me siento en el deber de seguir promocionándolas hasta que las bases las conozcan y se pronuncien. Ésta es realmente la razón de que escriba aquí. Debemos tener claro que si hacemos lo mismo. Si construimos un aparato de poder igual al de los partidos preexistentes. Si en definitiva imitamos sus modos, maneras y programas, podemos estar seguros de que o lo hacemos mal o no hacemos falta en el mercado político, y la realidad y las urnas nos lo demostrarán. La primera condición para cambiar algo es cambiar uno mismo primero. Sin esa premisa nada podremos hacer y las promesas serán sólo huecos cajones de palabras. Pero preguntémonos. ¿Está funcionando C’s de una manera diferente que pueda ser la imagen de una manera diferente de hacer funcionar la Sociedad? ¿Cuál es la diferencia, por ejemplo, entre que el Govern no quiera consultar a los padres sobre el idioma de educación de sus hijos y que la Ejecutiva no quiera preguntar a las bases si desean abrir un debate de proyectos que justifique un Congreso o convocarlo directamente? Y al mismo tiempo que la Ejecutiva, para ponerlo en evidencia, nos hace la consulta que el Govern no quiere hacer (demostrando así lo fácil que es), nos priva de la que no quiere hacer. ¿Dónde queda entonces, el supuesto valor moral de su denuncia? ¿No están haciendo lo mismo?

¿Qué le parecería a usted, ciudadano, una ventana en la página del Partido que se titulara: -¿Qué desea usted? No crea que eso es una opción utópica o imposible. En internet hay miles de cosas semejantes, y en la calle también. Ésa es la primera pregunta que le hará quien le quiera servir, y la última, desde luego, que le hará quien le quiera gobernar. Por ese simple detalle podrá saber quién tiene delante.

El próximo día hablaré de la Iniciativa 5x1. Una propuesta buena, bonita y barata, como se suele decir. Totalmente constitucional y sencillita de entender. Tanto que un miembro del CG argumentó contra ella que si se aprobara, “cualquier partidillo podría entrar en el Congreso”. (Lo verifiqué por dos fuentes independientes.) Finísimo olfato que aplaudo, el que demostró el consejero, porque eso es lo que yo creo y esa era mi intención. Cualquier “partidillo” como por ejemplo C’s podría, con ella y otras que diré, haber entrado en el Congreso el pasado 9M con la sola condición de que la Sociedad se tomara en serio nuestra intención. (A eso se le llama credibilidad, cosa que se gana pero no se compra.) Pero lamentablemente ese argumento se usó para rechazarla, no para adoptarla como ariete programático. Es indudable que el consejero en cuestión se creía ya una parte del establishment por estar en el CG, y defendía sus imaginarios privilegios. De otro modo no se explica.



Juan José Ibáñez
C’s de Sant Cugat
Endavant ciutadans!




P.D. Leo en La Vanguardia del sábado (12-04-08): -La junta de Andalucía controla vía satélite las 36686 piscinas que hay en la costa del Sol. –Les basta clicar sobre una piscina o jardín para conocer sus datos y si se riega el jardín, o no, a través del nivel de clorofila de las plantas que el satélite Ikonos puede detectar (dicen). Hay que irse preparando para un control inimaginable a través, no sólo de satélites, sino de microchips implantados en el cuerpo, el móvil localizador, ADN, etc. Las ventajas son inmensas, todas basadas en “la seguridad”. Como veis, ¡los políticos si que saben usar la informática para controlarnos! ¡Lo hacen sin complejos! Sin embargo, ¿En qué ha avanzado el control del poder político en las democracias avanzadas y en qué se diferencia la manera de hacer política actual de la de 1950, por poner una fecha?

sábado, 12 de abril de 2008

CONSEJO GENERAL

El sábado día 5 de abril se reunió por segunda vez el Consejo General (CG) de C’s tras las circunstancias especiales que suponen los resultados de las elecciones del 9-M y se aprobó el Plan Estratégico del Comité Ejecutivo (CE) para renovar las ilusiones de los afiliados. Concluyo, como afiliado, que el plan de la Ejecutiva también pretende ilusionarme, así que lo estudio con sincero interés desde los apuntes, casi literales, de un miembro del Consejo. (El famoso Plan ya ha sido anunciado en la página del Partido, pero todavía no ha llegado a las manos de los afiliados. Todo un síntoma.)

Sé que es muy frecuente confundir críticas, aunque sean constructivas, con ataques personales, por lo que comenzaré por poner la venda antes que la herida y dejar claras mis intenciones: desde el momento en que el CG ha aprobado el Plan de la Ejecutiva, ese plan ya tiene mi respaldo. Hay que aceptar las reglas de la Democracia si queremos disponer de un punto de partida. Esto significa que cuando ese plan se concrete en alguna acción activa, arrimaré el hombro en la medida de mis posibilidades, como lo he hecho en todas las ocasiones en que el Partido me ha necesitado como afiliado, aun a pesar de que no estuviera defendiendo, digamos, “la mía”. No comparto esa postura, tan común, de meterse las manos en los bolsillos si no se acepta la iniciativa personal mientras se siga de acuerdo con los objetivos finales del Partido. No se puede atender a todos; aunque sí se debe escuchar y valorar todo, con respeto, y desde el interés general antes que del particular. Ésa es, dicho sea de paso, una excelente manera de incentivar la creatividad y las ilusiones de los afiliados. Y vale ya de vendas y vamos al grano.

Resumiendo el contenido, el proyecto se marca unos objetivos políticos y organizativos y un plan de ejecución (en realidad se trata de un organigrama), donde se crean o modifican una serie de Órganos y Equipos, supuestos protagonistas, pero no se concreta nada de su modo de operar, que queda indefinido y sujeto a la arbitrariedad, siendo precisamente aquí donde acabaría la teoría y empezaría la práctica. Un poco circunspecto decido mirar en el diccionario el significado de la palabra “plan”, no sea que esté confundido; pero no. Resulta que plan sigue siendo una concreción de un proceso perfectamente definido para alcanzar un objetivo perfectamente claro. Con la mejor voluntad, y sin maltratar el lenguaje, el “Plan” de la Ejecutiva es una voluntariosa Declaración de Intenciones, por otra parte verdades de Perogrullo: mejoraremos esto y lo otro y para ello crearemos o modificaremos (lo único concreto a parte de un cambio de personas) unos cuantos organismos. Es decir, mis sospechas se confirman: seguimos sin Proyecto, esto es, un camino concreto para llegar a un fin concreto. Sabemos, como mínimo, que no queremos nacionalismos excluyentes, ni discriminaciones lingüistas ni de ningún otro tipo, y que queremos una España igual en cuanto a derechos cívicos. Eso podría ser el fin que nos agrupara a todos, pero nuestra Ejecutiva no parece saber cómo hacerlo. Por eso hemos fracasado (no por la pertinaz bipolarización). Y seguiremos en el mismo rumbo a menos que cambiemos radicalmente. Sé que es de cortesía conceder un plazo de confianza, y ya he dicho que arrimaré el hombro, pero en mi opinión, y con todo respeto, el “Plan” es puro marketing. Por eso lo primero es colgar la noticia en la web sin colgar el contenido. ¿Es que no sería un buen Plan la mejor propaganda?

Pero como el Plan es, en realidad, una declaración de intenciones, no queda sino pasar al debate ideológico. (Es lo que pasa cuando no hay nada concreto de que discutir.) En el fondo, a este afiliado le da igual que se cambien unas personas por otras o que se creen éstos o aquellos órganos con la intención de “mejorar” (quién no quiere mejorar) tal o cual cosa. Lo que me importa es la actitud de la gente que está en ello. Si sabe el qué y cómo hacerlo, y sobre todo y fundamental, si eso que quiere hacer, con mejor o peor capacidad, se identifica con los objetivos últimos del Partido en lugar de con cualquier otro interés. Personalmente, este afiliado hubiese deseado un cambio de actitudes mucho más que un cambio de personas.

Por ejemplo: algunos afiliados solicitan un Congreso Extraordinario. Otros una simple consulta en la web sobre su idoneidad. En Sant Cugat mismo he presentado una iniciativa con un escueto y concreto plan de acción por el cual solicito que se abra un plazo (hasta julio) para que los afiliados que crean tener un proyecto puedan presentarlo al Partido en su conjunto. Si tras su estudio, durante los meses de julio a septiembre, surgiera alguno interesante, entonces tendría sentido votar la idoneidad de un Congreso Extraordinario para legitimarlo por la Asamblea y relanzar el Partido sobre una base real y actualizada. En igualdad de condiciones, la misma Ejecutiva podría presentar el suyo en vigencia o asumir otros proyectos o parte de ellos. Si al cabo de ese plazo no hubiera nada en la cesta, nadie tendría nada que decir, puesto que la iniciativa de una parte de las bases habría sido respetada. La energía se habría canalizado en construir, en lugar de en disensiones y desafecciones, y todos nos conoceríamos mejor. ¿Por qué no dejar hablar al afiliado? En estos momentos tenemos una pregunta en la web sobre el derecho a elegir la lengua de educación de nuestros hijos. Pregunta que el Govern se niega a hacernos. ¿No es el mismo pecado? Cuando se puede conocer, sin dificultad, la voluntad de los “representados”, no hacerlo demuestra baja calidad ética. ¿Pero no era regenerar la Política uno de los objetivos de C’s?

No puedo profundizar mucho más en la valoración concreta del Plan de la Ejecutiva antes de tenerlo en las manos, pero hay aspectos que quiero resaltar por si acaso llego a tiempo: Según los apuntes de que dispongo, uno de los objetivos políticos es: -Dar un mayor peso a las Agrupaciones en la política local. -Esto también puede ser leído al revés, es decir, fuera de la política local, las Agrupaciones no tienen por qué tener peso político. Supongo que no hay intención, pero conviene concretar sin ambigüedades y cuidar la redacción. La política del Partido debe surgir desde las bases, y viceversa, a través de todos los órganos, si queremos ser diferentes.

Un segundo apunte es la clamorosa ausencia –salvo información incompleta- del afiliado en el Plan. Éste no parece tener ningún papel más que esperar a que el Partido le llame. Sin embargo, para mí, el ciudadano es su única base y razón de existir. Lo demás es Teopolítica. En un futuro Congreso, no apoyaré con mi voto ningún proyecto que no contemple un canal bidireccional de intervención directa del afiliado en la concreción de la política del Partido. Quiero política “just in time”, como la vida misma. Ése es el producto nuevo que pretendo vender. El ciudadano habla y el representante (entonces si) escucha y obedece. La informática lo hará posible a un coste irrisorio. Claro que eso cambiará definitivamente la manera de hacer política. El Partido que promueva medidas en esta dirección alcanzará el poder. Claro que antes deberá ser creído y entendido en medio de tanta mentira y desprestigio de la profesión política. Ignoro si la Ejecutiva aspira o se atreve a dirigir este país, pero es lo que yo deseo para C’s. El poder no está en el PP ni el PSOE. Pertenece a la ciudadanía, y cuando ésta entienda quién realmente está dispuesto a servirla sólo tiene que girar el dedo. Sin embargo, ideólogos hay en el Partido que piensan que C’s no debe alcanzar el poder sino hacer de Pepito Grillo del establishment.

Juan José Ibáñez

C’s de Sant Cugat

Endavant ciutadans!

P.D. Muchos afiliados temen que un Congreso Extraordinario acabe como el anterior, con más heridas y desafecciones y un Partido más débil. Tal posibilidad es real y se ha de tener en cuenta. Personalmente nunca apoyaré un Congreso que tenga por objeto cambiar unas personas por otras. Por eso respaldo la postura de abrir un plazo para convocar ideas y proyectos. Eso daría protagonismo a las bases, canalizaría energías y obtendríamos la medida de lo que somos. Si después los hubiera, sería el tiempo de presentarlos y estudiarlos, convocando conferencias, ponencias, etc., y sólo entonces, tras valorarlos, someter el Congreso a votación en la página del Partido y acatar la voluntad de las bases. Después será lo que la Asamblea quiera. Un NO es la última opción de un político. Considero que el CG se precipitó al rechazar la posibilidad de hacer un Congreso. Actuó como dique que ahoga iniciativas justo cuando se pretende relanzar las ilusiones de los afiliados y se desgastó con ello innecesariamente. Hubiera sido mucho más inteligente dejar que quien quiera trabajar trabaje. Después los resultados de ese trabajo se calificarán a sí mismos. En la situación actual el CG sólo deja abierta la vía del artículo 4.3.2 que posibilita un Congreso extraordinario si lo solicita un tercio de los afiliados. Una solución mala a todas luces, porque si no se consiguen las firmas quedarán los descontentos, y si se consiguen, pudiera ser que no hubiera proyecto interesante que discutir, y entonces sí, el riesgo de que se repita el 2º Congreso sería muy elevado, y mientras tanto, la energía que se podría dedicar a construir en iniciativas ilusionantes se desperdiciará en reuniones, manifiestos y discusiones, como ya se está haciendo, en estos momentos, para conseguir firmas y condiciones. ¿Es eso lo que quería el CG?

Por último, alguien podría pensar que esto es un asunto interno, y ciertamente lo es, pero también se presta a la transparencia y al objetivo que persigo de desenmascarar la Teopolítica que nos impregna. Que los partidos sean un asunto público para los ciudadanos, que los financian con sus impuestos es otro de mis objetivos. Y creo que C’s debe dar ejemplo, y que lo que escribo beneficia al Partido y lo prestigia, aunque pueda combatir determinadas actitudes. Además, todas mis propuestas han sido puestas en primer lugar a disposición de la Ejecutiva antes de ahora sin ningún eco. Es por eso que he aceptado un ámbito más abierto. Nada de lo que escribo tiene derechos de autor. Quienquiera, o el Partido que quiera, puede apropiarse lo que desee. A mí sólo me importan las personas.